La intérprete de Cortés, La Malinche

En 2006, Laura Esquivel publicaba Malinche, una novela sobre uno de los personajes más controvertidos y polémicos de la historia de México: Malinalli, la Malinche, la admirada y denostada amante de Hernán Cortés, que ofició de intérprete entre españoles y aztecas durante la conquista, para luego ser acusada durante siglos de haber traicionado a su pueblo, vendiéndolo al invasor.


La mujer llamada «la lengua de Cortés», o su intérprete, al nacer fue llamada Malinalli (el nombre en náhuatl para uno de los 20 días del mes mexicatl, así como para un tipo de hierba que sirve para elaborar cuerdas). También se le llamaba Malinalli Tenépal (la palabra náhuatl tenépal significa «persona que tiene facilidad de palabra, que habla mucho y con animación»).

Malinalli Tenépatl, la Malinche o Doña Marina (c.1502 – c.1529) nació posiblemente en Coatzacoalcos, en el seno de una familia noble, y fue cedida como esclava a los caciques mayas de Tabasco después de una guerra entre los mayas y los aztecas de la zona. Hablaba con fluidez su lengua materna, el náhuatl, y la lengua de sus nuevos amos, la maya. El 15 de marzo de 1519 fue regalada a Hernán Cortés por los caciques de Tabasco. Tras bautizarla e imponerle el nombre de “Marina” fue regalada a su vez a Alonso Hernández Portocarrero, uno de sus capitanes, Cortés descubre que Malintzin habla náhuatl y empieza a utilizarla como intérprete náhuatl-maya, ocupándose Jerónimo de Aguilar (náufrago español que había estado cautivo y que fue rescatado por Cortés en Cozumel) de la traducción maya-español. Así, con el uso de tres lenguas y dos intérpretes, se llevaron a cabo todos los contactos entre españoles y aztecas, hasta que Malintzin aprendió castellano.

Es indudable que, más allá de su servicio como intérprete, Malintzin asesoró a los españoles sobre las costumbres sociales y militares de los nativos, y posiblemente realizó también tareas de lo que hoy llamaríamos diplomacia, desempeñando un papel importante durante la primera parte de la conquista. Tuvo un hijo de Cortés, Martín, primogénito pero ilegítimo. Cortés posteriormente casó a Malintzin con un hidalgo, Juan Jaramillo, de quien se sabe que ella tuvo otra hija, María Jaramillo. Al parecer Malintzin falleció enferma de viruela por una epidemia que hubo en 1528 o 1529.

Algunos la ven como la traidora de los aztecas, mientras que otros la consideran el chivo expiatorio del fracaso de Moctezuma, quien no fue capaz de defender su reino. En cualquier caso, sus habilidades para servir de intérprete desempeñaron un papel muy importante en ese período de la historia. Se tiene certeza de que ella facilitó la comunicación entre Cortés y varios de los líderes indígenas de la antigua América, entre quienes fueron claves los tlaxcaltecas, pues estaban a la búsqueda de aliados en contra de los aztecas debido a sus brutales exigencias de sacrificio humano y tributo. Sin duda, el punto culminante de su carrera como intérprete fue el encuentro inicial, cara a cara, entre Cortés y Moctezuma, pero asimismo participó directamente en numerosos intercambios entre los españoles y la gran cantidad de personas que encontraron y trataron. Se dice que ella favorecía activamente las negociaciones en lugar del derramamiento de sangre.

Vía: TIHOF y Wikipedia

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