Terminología climática

La Fundación del Español Urgente ha elaborado una nota para resolver dudas lingüísticas que puedan surgir al redactar las noticias de la cumbre sobre el cambio climático que se celebrará del 7 al 18 de diciembre en Copenhague, y que nos vienen muy bien también a intérpretes y traductores.

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Estas reuniones anuales se conocen, tanto en inglés como en español, con la sigla inglesa COP (Conference of Parts; ‘Conferencia de las Partes’). A este abreviamiento se le añade el número de la edición que corresponda; este año es la decimoquinta, por lo que el nombre es COP15.

En estos actos se reúnen los países que en 1992 firmaron un tratado con el objetivo de reducir las emisiones de gases nocivos para el sistema climático. A este escrito se le dio el nombre de Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, cuya sigla es CMNUCC, y no UNFCCC, que es la que corresponde a la forma inglesa United Nations Framework Convention on Climate Change.

Como enmienda a este tratado se elaboró el llamado Protocolo de Kioto, y la transcripción adecuada al español del nombre de esta ciudad japonesa es Kioto, y no la grafía inglesa Kyoto.

El cambio climático es la principal causa de la desertificación o desertización del planeta. Aunque a veces se pretende diferenciar entre desertización por causas naturales y desertificación por la mano del hombre, ambos términos pueden emplearse como sinónimos ya que tanto una como otra forma tienen esos dos significados. La Fundación del Español Urgente aconseja que se utilice la forma más corta, desertización (del verbo desertizar), porque es la que se ha usado tradicionalmente en español.

Otra sigla frecuente en las noticias relacionadas con este tema es GEI (gases de efecto invernadero), que es como se denomina al conjunto de gases que provocan este efecto perjudicial para el medioambiente. Esta palabra, medioambiente, puede escribirse en una sola palabra o en dos medio ambiente. Su adjetivo derivado es medioambiental, que se escribe en una sola palabra.

La Fundéu BBVA recomienda que la primera vez que se escriba una sigla u otro tipo de abreviación en un texto informativo que trate este asunto se indiquen las palabras a las que corresponde, y si es una sigla extranjera, su traducción o equivalencia, ya que la mayoría no son conocidas por todo el mundo y esto dificulta la comprensión de la información que se ofrece.

Vía: Fundéu BBVA

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