Curiosidades de la evolución de las palabras

Parece que las palabras menos usadas evolucionan más. Dos estudios distintos proporcionan la base experimental que permite afirmar que la evolución de las lenguas se produce de manera similar a la de los organismos biológicos.

Según el primer trabajo los verbos en la lengua inglesa evolucionan y se homogenizan a un ritmo que es inversamente proporcional a su prevalencia, de acuerdo a un modelo matemático basado en muestras de literatura en inglés de los últimos 1200 años. Según el segundo trabajo las palabras de más uso en diferentes lenguas indoeuropeas y de pronunciación similar tienden a conservarse durante más tiempo.

Martin A. Nowak, Erez Lieberman, Jean-Baptiste Michel y sus colaboradores de la Universidad de Harvard (EEUU) publican sus resultados en Nature. Según ellos, al igual que los genes y los organismos que los portan sufren la selección natural, las palabras, específicamente los verbos irregulares de la lengua inglesa no terminados en “ed” en su forma de pasado, están sometidos a una fuerte presión de selección que los regulariza en el “ecosistema lingüístico”. Han conseguido medir algo que no se creía que fuera posible medir, alcanzando un resultado bastante interesante.

El análisis matemático de la evolución lingüística revela que la conjugación de los verbos irregulares evoluciona de una manera regular y que se pueden elaborar predicciones sobre su forma futura.
Este grupo de investigadores está desarrollando las herramientas matemáticas necesarias para estudiar la dinámica de evolución del lenguaje. Antes se creía que una lengua era un sistema demasiado difícil y lioso como para ser estudiado por un modelo matemático, pero por lo ya visto se puede perfectamente cuantificar, y de manera satisfactoria, cómo una lengua cambia y evoluciona.

Había siete reglas sobre la conjugación de los verbos en el inglés antiguo que competían entre sí, siete de las cuales se han ido debilitando a lo largo del tiempo. Estos investigadores han encontrado que una de las reglas, la que añade el sufijo “ed” para el pasado simple y el participo pasado, contribuye a la evolución de los verbos irregulares regularizándolos según una regla matemática de evolución temporal precisa: los verbos irregulares se regularizan a una tasa que es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de su frecuencia de uso. Es decir, un verbo que se use 100 veces menos frecuentemente que otro evolucionará 10 veces más rápido. Y por el contrario un verbo de uso frecuente se hace más estable en el tiempo.
Para llegar a esta ecuación los investigadores siguieron la evolución de 177 verbos irregulares en la lengua inglesa desde el inglés antiguo de hace 1200 años hasta tiempos modernos. De esos 177 verbos que eran irregulares hace 12 siglos, 145 permanecían irregulares en el inglés de hace un tiempo, quedando sólo 98 en la actualidad. Entre los verbos que sufrieron la regularización se pueden mencionar help, laugh, reach, walk, y work (ayudar, reír, alcanzar, caminar y trabajar respectivamente). Por ejemplo, la forma para el pasado de help fue holp y no la actual helped.

Estos investigadores han calculado la vida media de los verbos irregulares que han sobrevivido para así predecir cuánto tiempo necesitarán para regularizarse. Para los de uso común como be y think (ser y pensar) obtienen una vida media de 38.800 y 14.000 años respectivamente, y por tanto esto hace pensar que nunca serán regulares. Sin embargo, para verbos de uso menos común como shrive y smite han calculado unas vidas medias de 300 y 700 años respectivamente y por tanto es de suponer que sucumbirán a la regularización.

El verbo que sucumbirá a esta regularización más pronto, según los autores, será wed. Nos quedan, por tanto, pocas ocasiones de ver newly wed (recién casados), ya que este verbo adoptará la forma en pasado wedded pronto. Los verbos irregulares existentes representan los vestigios de reglas de conjugación abandonadas hace mucho tiempo. Lo nuevos verbos que aparecen en el inglés moderno como google entran a formar parte del idioma como verbos regulares.

Aunque sólo el 3% de los verbos ingleses son irregulares, diez de ellos son los verbos de uso más común: be, have, do, go, say, will, see, take y get. Pero otros tienen una frecuencia uso muy inferior. Estos investigadores calculan que 15 de los 98 verbos modernos irregulares dejarán de serlo en los próximos 500 años.
Por otro lado un estudio de la Universidad de Reading (UK) explica que las palabras en diferentes idiomas con similar pronunciación y que corresponden al mismo objeto (como agua en inglés y alemán: water y wassar) ponen de manifiesto cómo evolucionaron todas las lenguas indoeuropeas a partir de la lengua original hace entre 6000 y 10.000 años.

En este caso se examinaron 200 palabras de 87 lenguas indoeuropeas. El número de subclases de estas “palabras hermanas” variaba de sólo 1 cuando en todos los casos se pronunciaba de manera muy parecida, hasta las 46 subclases de pronunciar “pájaro”. Como ejemplo de pronunciación muy similar se puede mencionar la palabra “tres” que en hindi, ingles y alemán se pronuncian theen, drei y three.
Después los investigadores se concentraron en la frecuencia de uso de cada palabra en cuatro idiomas en concreto: inglés, español, griego y ruso. Encontraron que estas palabras tenían una frecuencia de uso similar en todos ellos incluso cuando palabras con el mismo significado se pronunciaran de distinta manera. De este modo las palabras más habituales en español también lo son en las otras lenguas. Esto indicaría que estas lenguas han heredado una frecuencia de uso indoeuropea.

Combinando los datos disponibles estos investigadores de Reading han determinado que se necesitan en promedio sólo 750 años para reemplazar las palabras de bajo uso y unos 10.000 años para que evolucione una nueva palabra que sustituya a las de uso más frecuente.

Se sabe que las lenguas están continuamente cambiando, y estos resultados “experimentales” son consistentes con los modelos teóricos sobre la evolución del léxico que había hasta ahora y que no estaban demostrados científicamente. Ambos trabajos han sido realizados por científicos con una formación académica similar en ciencias biológicas y ambos llaman la atención sobre las similitudes entre el cambio en las lenguas y la evolución de especies biológicas.

Existe una teoría que mantiene que los aspectos culturales evolucionan de manera similar a los organismos biológicos, y que se retrotrae a lo que Darwin ya sugirió en “The descent of man”. Richard Dawkins retomó esta idea en 1976 para su concepto de “meme”, que sería un aspecto cultural de moda que se propagaría a sí mismo pasando de una mente a otra.

Existía, por tanto, esta idea general de evolución de aspectos culturales (la lengua es un producto cultural), pero hasta ahora se tomaba más como una metáfora que como un modelo realista. Estos resultados matemáticos experimentales nos dicen que esta idea es algo más que una metáfora. Lo difícil era mostrar el proceso de “selección natural” que afecta a las ideas o a la lengua.

El efecto de la frecuencia de uso es profundo para la supervivencia de una palabra. Esto sería análogo a la manera en la que los genes cruciales tienden a permanecer en el genoma a través de la evolución. Los genes importantes (palabras de uso frecuente en nuestro caso) tienen poca libertad a la hora de cambiar, pues su cambio dificulta la supervivencia del individuo que lo porta (dificulta la comunicación en el caso del lenguaje); mientras que los genes menos importantes tienen más libertad a la hora de cambiar y evolucionar.
No obstante, algunos autores afirman que la analogía, aunque puede ser útil, no es perfecta, y que la cultura es un sistema mucho más complejo que la genética.

Vía: http://neofronteras.com

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