A vueltas con la polinización

Preparando una conferencia para la semana que viene me vuelvo a encontrar con dos viejos amigos, dos términos que, a menudo, se confunden en inglés. Se trata de “pollinators” [polinizadores] y “pollinizers” [variedades polinizadoras]. El término inglés “pollinator” se refiere a los agentes bióticos o vectores animales (abejas, mariposas, insectos, etc.) que polinizan las flores, es decir, trasladan físicamente el polen de la antera (órgano masculino de la flor) al estigma (órgano femenino), permitiendo que se efectúe la unión del gameto masculino en el grano de polen con el gameto femenino del óvulo, proceso conocido como fertilización o singamia. El término inglés “pollinizer” (“pollenizer” o “polleniser”) se refiere, sin embargo, a aquellas plantas que proporcionan polen, que son fuente del polen. El término se usa normalmente para referirse a cultivares plantados con vistas a una polinización cruzada. Sería el caso del níspero o del pistacho.

Al hilo del polen, la polinización y los polinizadores me han ido surgiendo otros términos, de entre los cuales hay un par de verbos que espero poder emplear profusamente la semana que viene: Pecorear (del latín pécora): Dicho de las abejas: Salir a recoger el néctar de las flores y Libar (del latín libāre): Chupar suavemente el jugo de una cosa. Se dice especialmente de las abejas.

Y ya para terminar, una curiosidad: La diversidad agrícola y de los ecosistemas agrarios se ve amenazada por la disminución de las poblaciones de polinizadores. Por ejemplo, en 1994, en California, los productores de almendras tuvieron que importar abejas melíferas de otros estados de los Estados Unidos para poder asegurar la polinización de sus cultivos.

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